lunes, 29 de octubre de 2007

Yuppies

Ayer luego de insistentes súplicas logré que mi compañero me llevase a unos de esos lindos y fashion bares cerca del río y nos tomáramos unas cervecitas disfrutando de un anochecer primaveral precioso.
Y fue así que por unos momentos pudimos (pude) sumergirme en ese mundillo idílico, de yuppies o como se llame. Gente eternamente treintañera, relajada y sin obligaciones, en silueta, riendo a carcajadas o conversando ceñudamene sobre diversos temas, apiñados cerca de la barra o mirando pasar los barcos por el río, muchos en grupos, pocos en pareja. Vestidos a la última, casi listos para integrar el comercial de Cinzano o Gancia.
Ahhh! estuvo muy lindo, me sentí divina, envuelta en ese halo fashion, una más de ellos, tranquila, amistosa, sonriente, en silueta (ejem!), cervecita en mano, el río en la mirada. Por qué no venimos más seguido? le espeté al señor C. Y él con clásica parsimonia respondió: porque VOS no me lo pedís, dijo el muy sotreta tratando de inculparme cuando él es quien me pregunta mil veces si estoy segura de querer ir!!!Y claro, generalmente en un domingo habitual a esta hora tenemos que: bañar los chicos, preparar las meriendas escolares, tomarme un digestivo luego de todo lo ingerido durante el almuerzo dominguero, recortarme las uñas, darle forma a mi cabello, depilarme y también preparar algo para la cena de los niños que sabiamente siguen con su rutina de cuatro comidas diarias livianas.
En fin, la sensación fue fabulosa pero extrañé a los niños, mujer soy al fin y estoy acá queriendo estar allá y a la inversa. Quiero todo. Aunque pesando en la balanza me quedo con mis noches domingueras con obligaciones en casa pero con alguna escapadita fashion intercalada, síiiiii?

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